Prepara tu casa para el frío: 5 revisiones antes de encender la calefacción

En Madrid el frío no avisa: un día vas en manga corta y a la semana siguiente estás buscando el mando de la calefacción. El problema es que, después de meses parada, la instalación suele dar algún susto justo el primer día que la necesitas. La buena noticia es que la mayoría de esos sustos se evitan con unas cuantas revisiones sencillas que puedes hacer tú mismo en una tarde.
Aquí tienes las cinco que te recomendamos antes de encender la calefacción en serio.
1. Purga los radiadores
Si al encender la calefacción notas que un radiador está caliente por abajo pero frío por arriba, o escuchas gorgoteos, casi seguro que tiene aire acumulado. Ese aire impide que el agua caliente circule bien, así que el radiador calienta menos y la caldera trabaja más para nada.
Purgarlo es sencillo:
Enciende la calefacción y espera a que los radiadores se calienten.
Apágala y deja que se templen un poco para no quemarte.
Coloca un trapo o un vaso bajo el purgador, la pequeña válvula en la parte superior del radiador.
Ábrelo con un destornillador o con la llave de purgado, girando poco a poco.
Cuando deje de salir aire y empiece a salir agua de forma continua, ciérralo.
Empieza por el radiador más cercano a la caldera y sigue hacia el más lejano.
💡 Dato práctico
Después de purgar todos los radiadores, revisa la presión de la caldera. Al sacar el aire también sale algo de agua, y es normal que la presión baje un poco.
2. Comprueba la presión de la caldera
La mayoría de calderas de las viviendas tienen un manómetro, un reloj con una aguja o una pantalla que marca la presión en bares. En muchas calderas domésticas, la presión correcta con la calefacción en frío suele estar más o menos entre 1 y 1,5 bares, pero lo que manda es el manual de tu modelo, así que échale un vistazo.
Si la presión está baja, la caldera puede dar error o directamente no arrancar. Se rellena abriendo la llave de llenado hasta llegar al valor recomendado y cerrándola después. Si tienes que rellenar a menudo, por ejemplo cada pocas semanas, no lo dejes pasar: suele indicar una pequeña fuga en algún punto de la instalación, y conviene que la revise un profesional.
3. Revisa ventanas, puertas y corrientes de aire
De poco sirve tener la

